Técnica, temática e interpretación del arte levantino
El arte levantino no se ejecuta en el interior de las cuevas sino en covachas de poca profundidad, casi al aire libre, en lugares de difícil acceso. Se utiliza un solo color para pintar, que puede ser rojo, anaranjado, negro o, pocas veces, blanco, siempre a base de tintas planas que nunca dan relieve mediante gradación de color. Las figuras son, en términos generales, más pequeñas que las del Paleolítico, presentan dinamismo y existen escenas propiamente dichas, en las que participan por igual animales y seres humanos. Estas representaciones tienen una interpretación más clara que en el arte paleolítico. En la mayoría de los casos se trata de una escena de caza al ojeo o al acecho, guerrera, de danza (¿ritual?), de recolección o de animales pastando, en la que la indumentaria permite diferenciar, en muchos casos, las figuras femeninas de las masculinas.
Los hombres, desnudos, con pantalón semicorto o con faldellín, suelen llevar adornos en la cabeza, posibles penachos de plumas, y en los brazos y piernas, a modo de brazaletes y tobilleras. A menudo, empuñan arcos y lanzas, llevando las flechas en la cintura. Las mujeres, casi siempre con el torso desnudo, portan largas faldas hasta los tobillos, y en las manos o brazos, posibles palos cavadores o cestos. Una de las pinturas más
conocidas se halla en Morella la Vella (Castellón, España). La escena muestra a un grupo de hombres en combate. Son figuras de tamaño diminuto en comparación con las monumentales composiciones paleolíticas.
Los cuerpos han quedado reducidos a líneas con la voluntad expresa de eliminar cualquier motivo que desvíe la atención de lo que se considera esencial, en este caso el relato de un acontecimiento. Los trazos rojos de las figuras definen, por lo tanto, con soltura la acción que se está llevando a cabo.
Además, la posición flexionada y en avance de una pierna en cada una de las figuras indica el instante de máxima tensión con el arco dispuesto a lanzar una flecha. En una escena de la Cova Remigia (Castellón, España) se representa la caza del jabalí. El medio de expresión que se ha empleado ya no es el contorno sino la mancha, también muy simplificada, pero dando importancia a lo que resulta más expresivo de un cuerpo en movimiento: las extremidades inferiores. Estas se han exagerado, son gruesas y enormemente largas en relación al tronco, que se ha simplificado en un triángulo. La cabeza es apenas un apéndice. Se ha intentado, pues, en esta pintura destacar aquellos aspectos que producen mayor sensación de vida y movimiento. Los animales también muestran sus patas extendidas, expresando la carrera.
En la Roca dels Moros en Cogul (Lleida, España) se representa una escena ritual en la que un grupo de mujeres danza alrededor de una figura masculina desnuda itifálica. Las siluetas negras de las figuras son sinuosas y alargadas, algunas de ellas constituyen casi abstracciones puras de color.
De cariz muy diferente es la escena del abrigo de La Araña en Bicorp (Valencia, España). En esta escena una figura humana sube un risco para recoger la miel de una colmena silvestre. A su alrededor revolotean las abejas.
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