El arte parietal de la cueva de Lascaux
Las pinturas más representativas de este período se encuentran en la cueva de Lascaux, en el municipio francés de Montignac (Dordoña, Francia), que es un verdadero templo del arte paleolítico. Se trata de un complejo de diversas galerías en las que se encuentra un numeroso repertorio de figuras -alrededor de quinientas- formando un cosmos en el que están representados animales pertenecientes a diferentes épocas. Las figuras, de distintos tamaños, se superponen.
En la Sala de los Toros hay cuatro figuras monumentales -alguna sobrepasa los cinco metros- trazadas con un grueso perfil negro en combinación con zonas del cuerpo cubiertas por manchas rojas, pardas o negras difuminadas. Para la representación de las cabezas se ha empleado la «perspectiva semitorcida». El volumen del animal se acentúa en la parte delantera y las patas parecen cortas en relación al cuerpo, lo que produce una sensación de pesadez en las figuras. Estos toros colosales expresan, mejor que ningún otro ejemplo, el propósito del arte paleolítico de que cada una de las figuras se imponga con independencia del resto del conjunto.

Pintura de un hombre con cabeza de pájaro junto a un bisonte y un pájaro encontrada en el pozo de la cueva de Lascaux (Francia)
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